¡DISFRUTA LA VIDA EN LA PRESENCIA DE DIOS!
Cortesia del Ministerio en Contacto del Ps. Charles Stanley.
La celebración de la Navidad
CITA: Juan 1:14-18
14Y el Verbo se hizo hombre y habitó* entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
15Juan dio testimonio de él, y a voz en cuello proclamó: "Éste es aquel de quien yo decía: Él que viene después de mí es superior a mí, porque existía antes que yo.' "
16De su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia,
17pues la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.
18A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que es Dios* y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer.
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Si la fe personal juega un papel importante en la vida de una familia, su celebración del nacimiento de Jesús reflejará sus creencias. Pero a veces vemos que las personas dejan de dar a la celebración su verdadero significado. Ya sea por indiferencia o ignorancia la cultura está alejándose de Dios y de todo lo sagrado.
La actitud prevaleciente hoy, incluso en algunas iglesias, es que la Navidad es más secular que religiosa. Con frecuencia, hay más interés en intercambiar regalos que en compartir las Buenas Nuevas de este día especial. Muchas personas prefieren la más “tolerante” palabra de holiday [fiesta] como un sustituto de Christmas [Navidad]. Pero los creyentes no deben pensar igual. Como seguidores de Cristo que entendemos que nuestro futuro eterno está en las manos del Salvador, tenemos que conocer y demostrar la diferencia entre una fiesta [holiday] y un día santo [holy day].
La Navidad [Christ-mas] es una recordación del histórico momento en que Dios se hizo hombre para vivir en medio nuestro. El creador y sustentador de la vida murió en una cruz para que nosotros tuviéramos una vida pura delante del Padre. Si hemos experimentado la maravillosa gracia de Jesucristo, tenemos una gran causa para celebrar. Y tenemos una razón para compartir nuestra fe con el mayor número de personas posible; así, el gozo de ellas en este día puede ser tan abundante y magnífico como el nuestro.
No podemos dejar que las circunstancias nos arrastren a un concepto materialista de la Navidad. En un mes de luces de colores, debemos brillar con mayor fulgor que nunca como las luces del Señor para el mundo.